Aldo y las nanas invisibles

 En Comunicación y Marketing

Durante su charla en el V Congreso Más Allá Aldo Linares nos deleitó con una selección improvisada de música hipnótica y reivindicó la intuición como una herramienta imprescindible para la toma de decisiones. En un presente donde estamos programando algoritmos para que nuestras máquinas sean intuitivas, ¿está el ser humano dando de lado sus dones naturales?


Dale al Play que no muerde

A veces uno quisiera ser un X-Men. Que aparezca un Charles Xavier de turno, en silla de ruedas (of course) y te diga: “ven pacá”. Luego uno vive en una mansión donde suceden cosas maravillosas sin llegar a ser la de Playboy, que aspirar a tanto es gula.

En esa ilusión de imaginar dimensiones paralelas se esconde la fascinación por el brillo de las palabras, en especial por aquellas que te conducen a estados alterados de vida: medium, vidente, canalizador… Bajo todas ellas solemos esconder un trocito de avaricia en coleccionar grandes experiencias, como si estas le diesen significado a nuestra existencia cotidiana, pero como contrapunto a estos fenómenos, la intuición, que es de personalidad silenciosa, parece estar siendo marginada.

Intuición: la brújula implacable

Sobre la palabra propia palabra (intuición) se da la paradoja de que todos sentimos qué significa aunque no sepamos explicarla de una manera ordenada. Es algún modo de conexión con nuestro estado primigenio, sin ser salvaje, sin ser sublime, simplemente es. Mientras otros “dones” son mirados desde la maravillación de la experiencia inenarrable, la intuición es algo que nos habla en el día a día, sin que, algunos de nosotros, le hagamos excesivo caso. Como apuntaba el propio Aldo Linares durante su conferencia “a veces miramos hacia un punto en el que nuestra mirada, nuestras sensaciones cambian, ahí está sucediendo”. Y ahora que somos capaces de crear algoritmos que son capaces de analizar lo tangible, esta era de la robótica empieza a crear máquinas que se comportan de manera intuitiva y predicen situaciones. La cuarta revolución industrial está golpeando al timbre.

Inteligencia Artificial Intuitiva

Hasta este momento nuestras herramientas, desde un cuchillo de sílex hasta un ordenador de última generación, estaban sujetas a la intención humana. Si el Homo Sapiens de turno quiere cortar en porciones menores su última pieza de caza, componer música clásica o diseñar sillas de playa, la secuencia de pensamiento – acción ha sido siempre la misma. Lo necesito, construyo herramientas que me ayuden a suplir esa necesidad y con esas herramientas diseño una solución final, que será vigente hasta que una nueva solución deje obsoleta a la anterior. Correcto. ¿Pero qué sucede si es la propia máquina quien interpreta que tenemos un problema, construye las herramientas qué considera precisas y nos ofrece la solución de forma autónoma?

Si has llegado hasta aquí y has visualizado a Terminator aniquilando a la raza humana no sufras, nos pasa a todos. Pero estas soluciones ya están siendo aplicadas en el mundo real, dónde ya están operando robots que construyen puentes sin intervención humana o ganan a humanos en juegos como el GO, tomando decisiones para las que no han sido programadas aparentemente, dichas máquinas son capaces, y lo serán cada vez más, de contemplar situaciones y ofrecer respuestas inmediatas sobre ellas al ser humano.

Así que es posible que antes de la siguiente cita, en lugar de preguntarle a tu madre si esa camisa te queda bien, lo acabes conversando con tu asistente personal por voz, el cual será capaz de analizar tu personalidad y la de tu pareja, vuestro histórico de conversaciones de WhatsApp, lo que está de moda o no, el clima y otras decenas de variables, a fin de ayudarte a tomar la solución adecuada.

Pero, en este contexto, si los robots son capaces de tomar decisiones sin una secuencia lineal, ¿qué pasa con nosotros? ¿estamos obligados a olvidarnos estos dones para siempre? Mi opinión es que no, que esta tendencia no nos anula, sino que todo lo contrario, nos obliga a autopotenciarnos, a introspeccionarnos más y crecer en nuestros caminos personales.

Terminator

Ea, ea, ea… El T-800 se cabrea

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Intuición en la toma de decisiones

Y es que en este nuevo panorama si algo le espera al ser humano es el rol de “tomador de decisiones”. Con una cantidad mayor que nunca de elementos que le apoyen y le orienten, pero nuestra capacidad debe focalizarse cada vez más hacia ello. Potenciar en nosotros la intuición será fundamental para compenetrarnos bien con todas estas nuevas herramientas que se acomodarán a nuestra vida personal y profesional. Y esta es una de las cuestiones que más preocupan en el mundo del emprendimiento, saber elegir la decisión correcta, la cual va íntimamente ligada al momento propicio. Porque, ¿cuántos proyectos conocemos que se han ido a la bancarrota por ser lanzado antes de su tiempo? Cuando ese mismo producto, cinco años después, cuando la sociedad está madura es absorbido de manera masiva y sin tantos problemas.

Esto es algo que debería entrenarse en las formaciones de emprendimiento, enseñar a ser intuitivo aplicado al mundo de los negocios. Enseñar a sentir situaciones, tomar decisiones rápidas y no tan basadas en largos informes o, simplemente, saber cuándo debes apoyar a un miembro de tu equipo porque has percibido que está teniendo problemas familiares. En todo este paradigma, ¿Sería posible que aprendiéramos a ser intuitivos gracias a la música que una máquina componga especialmente para nosotros? Creedme que va a pasar.

"Cuando intuimos es como si conectasemos con un proceso que no responde a nuestro presente, sino que viene de más allá de nuestro tiempo actual" Aldo Linares

“Cuando intuimos es como si conectasemos con un proceso que no responde a nuestro presente, sino que viene de más allá de nuestro tiempo actual” Aldo Linares

Desconfía de un ser humano al que no le gusten los perros, pero si no le gusta la música, sal corriendo

En su charla Aldo Linares nos regaló una selección de piezas musicales cuyos autores deben vivir (o así lo imagino yo) con un pie en cada lado de la realidad del mundo. Y es que, que mejor modo, de enseñar a los demás a alimentar algo desde la emoción, desde la música, y no tanto desde la narración de la experiencia. En un médium uno esperaría una conferencia plagada de anécdotas y sucesos lúgubres, que rebañen el morbo mientras te encoges en la silla. De forma contraria a esta idea lo que planteó desde el escenario fue una experiencia emocional conducido a través de una forma muy concreta de poner la voz, con cadencias suaves y con piezas musicales a modo de nanas invisibles compuestas por Erik Satie, Nick Cave, Luis Alberto Spineta, James Kirby, Anna Von Hasswolff o Clara Rockmore… Artistas que fluyen entre búcles que se desvanecen, entre sonidos translucidos y atmósferas viscosas.

Hemos elegido a Satie para acompañar este artículo, pero podríamos haber elegido a cualquiera de los otros… Pero por muy elegantes que a veces queramos, al ser humano en realidad también le va la marcha, y tendremos que cerrar el círculo levantando la mano para preguntar: “pero tu Aldo,

¿cuándo fue la ocasión en la qué pasaste más miedo?”

El ser humano es un misterio.

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Showing 2 comments
  • Davinia
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    Estupenda reflexión, y muy cierta. La forma que tenemos de entender el mundo cambia con las situaciones, con las experiencias, con todo a lo que nos exponemos nada más nacer, pero también con lo abiertos que tengamos los ojos a la vida. Cuando aprendemos a vivir con la intuición, el mundo cambia, la vida cambia y las experiencias ya no son iguales. Nuestra evolución cada vez es más compleja, a pesar de que trabajamos para simplificarnos. Nuestras inquietudes cada vez son más simples, a pesar de que cada vez tenemos una necesidad mayor de satisfacer emociones y sentimientos complejos. De la misma forma, nos resulta tan extraño que nos den una charla sobre algo tan abstracto como la intuición que, al final, volvemos a lo conocido y preguntamos “¿cuál fue tu experiencia más terrorífica?”, porque la intuición y la capacidad de sentir más allá sigue un poco dormida. Tal vez, cada vez más, a pesar de que desde ahora y en adelante, puede que sea lo único que nos garantice seguir nuestro camino de verdad.

    • Juan Manuel Tomas
      Responder

      La cultura de nuestros padres y abuelos se basaban en el trabajo duro y como tal, como no había tiempo para el espacio personal. No digo que no fueran felices, digo que la vida se planteaba con otra perspectiva. En cierto modo estaban más conectados con el entorno, pero a nivel interior no existía tanta preocupación por el mundo de las emociones. En ese aspecto, hemos avanzado, aunque empezar en ese camino haya generado contradicciones, miedos desconocidos hasta la fecha, angustias… La intuición es una herramienta fundamental en este nuevo contexto: aprender a escucharnos, más allá de acertar o perder, sentirnos y sentir al otro.

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